Philippe Darantière, presidente de la peregrinación París Chartres, habla de la 44ª edición (23-25 mayo)

Philippe Darantière, presidente de Notre-Dame de Chrétienté, ha tenido la amabilidad de atender a InfoCatólica para reflexionar sobre la peregrinación de este año.
¿Qué significa para usted que la peregrinación tradicional a Chartres se consolide un año más e incluso siga creciendo?
La peregrinación ha experimentado un crecimiento lento y constante desde su creación en 1983. Incluso después del motu proprio Summorum Pontificum del papa Benedicto XVI, que estableció la forma extraordinaria del rito romano, la tasa de crecimiento siguió siendo moderada. Se produjo una aceleración tras la elección del papa Francisco en 2013 y aumentó considerablemente después de Traditionis Custodes en 2021. Este crecimiento se confirmó tras la crisis del Covid. En 2026, nos estabilizamos en una tasa de progresión sostenible con aproximadamente un 4 % más de inscripciones. Parece, por tanto, que los fieles se sintieron atraídos por el rito tridentino celebrado en la peregrinación justo en el momento en que el papa arrojaba sospechas sobre nuestra fidelidad a la Iglesia, acusándonos de “crear divisiones”. Los fieles han elegido desmentir esa afirmación uniéndose en gran número a la peregrinación organizada por Notre-Dame de Chrétienté, y nos alegramos de ello.
¿Qué representa para usted superar los 20.000 peregrinos?
Para nosotros supone una presión logística considerable, ya que debemos acompañar, alimentar, cuidar y alojar en tiendas de campaña al equivalente de todos los habitantes de Guadix que salieran a pie para llegar a la Catedral de la Encarnación de Almería en tres días. Se trata, por tanto, de una gran responsabilidad. Pero también es una inmensa alegría espiritual: durante los tres días de peregrinación, un total de aproximadamente 9 millones de Avemarías se elevan al cielo con todas nuestras súplicas por los vivos, por los muertos y por la Iglesia. Sin embargo, las cifras no son una prioridad: ¡una sola confesión puede salvar un alma!
¿Por qué la misión y el bien de las almas están por encima de las cifras?
El tema de la peregrinación este año es “Seréis mis testigos hasta los confines de la tierra”. Ilustra la urgencia que nos impulsa a anunciar el Evangelio a quienes no conocen a Jesucristo, única salvación de los hombres. “El que crea se salvará”, nos dice Jesús. ¿Cuántas almas se pierden porque no creen en Él? ¿Y cómo creerán si nadie les anuncia a Jesucristo?, nos dice san Pablo. Más allá de las cifras, asumimos la responsabilidad de todo bautizado de dar a conocer y hacer amar al Señor.
¿Hay muchas conversiones cada año?
Notre-Dame de Chrétienté no lleva estadísticas de conversiones como hacen algunos cristianos evangelistas. Sin embargo, cada año los sacerdotes que acompañan la peregrinación dan testimonio de haber escuchado confesiones conmovedoras y de haber asistido a conversiones edificantes. Desde hace varios años, aumenta el número de no bautizados que participan en la peregrinación, y varios capítulos están dirigidos por conversos recientes. En 2025, teníamos tres jefes de capítulo que habían sido bautizados apenas un año antes.
Además de las conversiones espectaculares, ¿qué otros frutos más discretos, pero eficaces, suelen producirse?
Los frutos más numerosos son indiscutiblemente los hogares católicos que confirman su vocación en la peregrinación: novios que se preparan allí para el matrimonio, parejas que acuden a pedir la gracia de recibir un hijo, familias enteras que participan en la peregrinación para dar gracias.
También hay cada año vocaciones sacerdotales o religiosas que florecen. El misterio de la comunión de los santos es insondable, pero ciertamente también produce frutos de curaciones físicas o espirituales que permanecen en el secreto de Dios. Finalmente, el fruto que más me conmueve como presidente de Notre-Dame de Chrétienté es la generosidad con la que nuestros miles de voluntarios se relevan desde hace 44 años para que esta peregrinación pueda celebrarse.
¿Cómo aumenta la presencia internacional con el paso de los años?
La peregrinación se hizo internacional muy rápidamente. Acogemos aproximadamente a 1.700 peregrinos procedentes de más de 20 países del mundo. Desde nuestros orígenes, prestamos una atención particular a los cristianos de Oriente. Este año, un grupo de católicos vietnamitas participa por primera vez. Fieles de Estados Unidos y Canadá cruzan cada año el Atlántico para venir a Chartres. Esta presencia internacional es muy importante ante las autoridades de la Iglesia, algunas de las cuales desearían para la peregrinación una orientación litúrgica y pastoral diferente: nuestros amigos extranjeros testimonian que la especificidad de la peregrinación atrae a personas de todo el mundo.
¿Por qué integraron la ruta de Jerusalén, más suave, pensando en las familias?
La peregrinación siempre ha sido familiar. Para acoger mejor a las diferentes generaciones, Notre-Dame de Chrétienté creó primero el capítulo infantil y luego el capítulo de familias. Pero algunos peregrinos, con la edad, tienen dificultades para realizar la marcha de 100 kilómetros. Del mismo modo, algunas madres que han tenido varios hijos temen ese esfuerzo. Nos pareció que, después de años de crecimiento de los capítulos de adultos, cuya media de edad es de 22 años, era legítimo ofrecer a estos peregrinos una acogida adaptada, proponiendo una espiritualidad propia y un itinerario más ajustado.
¿Por qué merece la pena participar en este gran acontecimiento de fe y amor por la Iglesia y la liturgia de siempre?
Quien participa en la peregrinación de Chrétienté vivirá una experiencia única: es, ante todo, la experiencia de la penitencia mediante la marcha a pie, las noches en tienda de campaña y las inclemencias del tiempo. Es también una experiencia de amistad cristiana, de alegría y de ayuda mutua, sin la cual el esfuerzo sería demasiado duro para la mayoría.
Es además un tiempo de formación y de oración ferviente que permite crecer en la fe. Y, finalmente, una experiencia espiritual de vida sacramental, de adoración y de comunión con Cristo realmente presente en el Santo Sacrificio de la misa. Fundada sobre tres pilares: Tradición, Cristiandad, Misión, la peregrinación es un testimonio rendido a Dios en una Europa que se aparta de Él. Es una anticipación del reinado de Cristo sobre nuestras sociedades y un acto de resistencia espiritual. No olvidemos que nuestros fundadores se inspiraron en 1983 en la peregrinación de Czestochowa, mediante la cual la Polonia católica daba testimonio de la fuerza de su fe bajo un régimen comunista ateo. Hoy, son nuestras propias patrias las que debemos convertir.
Por Javier Navascués
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